CUENTO CORTO

'La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, pues fue sometida a la frustración, no por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios.' Romanos 8:19-21 NVI

 

Meciéndose sobre las ramas de los árboles se encuentran cuatro parejas de pájaros carpinteros, con sus coronas rojas; partes superiores negras, frentes y gargantas blancas. Los ojos son amarillentos con pupilas negras. Son conocidos popularmente como payasos, por sus brillantes colores. Su nombre científico formicivorus significa comedor de hormigas, debido a su costumbre alimentaria.

 

La primera pareja que visitaba el patio trasero de una pequeña casa, ubicada en un barrio conocido por su peligrosidad y hacinamiento, están parados en el tronco más grueso de un árbol de pino, el más cercano a la ventana de la residencia. Comenzaron a visitar el lugar durante la pandemia del año 2020 y se volvieron asiduos desde esa época. La curiosidad que les causaron los habitantes de aquella morada fue la causante de su continuo retorno al lugar.

 

Ahora ya tienen otros amigos que los acompañan en su expedición para observar a aquellos dos individuos que les parecen tan interesantes e incomprensibles. Se han tomado a la tarea de espiar su proceder cual voyeurs, para tratar de entender un poco a la pareja de humanos que cohabitan aquel lugar. Desde su perspectiva, hay muchas cosas que no comprenden, acerca de las conductas que manifiestan, más aún de los cambiantes estados de ánimo que presentan.

 

‒Ya llegó el varón -dice el macho de la pareja de carpinteros que primero visitó la casa-

 

‒Se está acercando mucho a la ventana, creo que mejor nos alejamos -responde la hembra-

 

‒No suele llegar a esta hora y mucho menos acercarse tanto ¡míralo! Está abriendo la puerta y nos mira con fascinación. Creo que está calculando cuantos somos en total.

 

‒¿Por qué tiene esa sonrisa e su cara? -comentan en coro la pareja más joven de carpinteros-

 

‒El viernes pasado también reaccionó así, pero en esa ocasión se quedó desde el otro lado del cristal.

 

Mientras las aves saltan del tronco a una rama y se mueve en el pequeño bosque agitado por el viento, el hombre está absorto observando los movimientos de los pequeños visitantes. En efecto, la sonrisa no se le borra del rostro y un monólogo interno se desarrolla dentro de sí, mientras los carpinteros continúan en su conversación, misma que él percibe como un gorjeo.

 

‒¿Dónde está la mujer?

 

‒No lo sé, ayer estuvo trabajando toda la tarde en la mesa del comedor. Bastante afanada mezclaba colores en la sal, para luego ponerlo por capas en pequeñas bolsas coniformes.

 

‒El otro día la vi llorar mientras cantaba, me pareció extraño pues había una mezcla de alegría y tristeza; gratitud y esperanza. Pude observar cómo las lágrimas se deslizaban por su rostro llegando a mojar sus vestiduras.

 

‒También lo he visto llorar a él, sobre todo en su habitación, en el piso de abajo. Desde esa ventana no tengo mucha visión, pero desde una rendija lo pude observar hace un tiempo. Estaba de rodillas y con el piso húmedo a causa de su llanto. Sollozaba una oración por sus hijos.

 

‒Es cierto, tiene el habito de recitar sus nombres cada mañana. Me parece que entre los dos han procreado seis hijos. Creo que por momentos se sienten solos.

 

‒Pero ¿Con quién hablan? Cuando están juntos platican entre ellos, pero los veo apartarse y conversar con alguien invisible. Aunque no escuchan una respuesta audible asienten con la cabeza.

 

‒También suele buscar instrucciones en un libro. Debe ser algo muy especial, porque los he visto emocionarse y hacer marcas en él, cuando encuentran algo, que según parece, estaba escrito para ellos.

 

‒¡Atención! Está llegando la mujer

 

Dentro de la vivienda se ve dos siluetas acercarse y fundirse en un abrazo, sellan el saludo con un beso y ambos se apresuran hacia la ventana. Los carpinteros son un tanto espantados y ascienden a lo más alto de la arboleda. Instantes más tarde, su curiosidad los empuja a bajar para seguir juzgando las escenas que se suscitan dentro del recinto.

 

‒¿Ya están comiendo?

 

‒Sí, suelen hacerlo juntos en este horario de la tarde

 

‒¿Y por qué hay un tercer puesto en la cabecera de la mesa?

 

‒Creo que es para esa persona con la que suelen platicar a solas, en ocasiones también hablan juntos con ella. Pienso que hacerle un lugar los hace más conscientes de su presencia.

 

‒Debe ser Dios con quien hablan. Pero por alguna razón le llaman Padre.

 

‒¿Serán estós algunos de los hijos que la creación está esperando que se manifiesten?

 

‒Es posible

 

‒Pero se ven tan frágiles, vulnerables y débiles

 

‒Cierto, pero creo que su fuerza no depende de ellos. He escuchado muchas de sus historias tristes, a causa de sus malas decisiones, pero fueron levantados por una fuerza mayor, un poder superior.

 

‒Es ese ser invisible con el que tanto platican y discuten algunas veces. Los he visto tan desanimados, frustrados y luego, después de tener esa conversación se limpian las lágrimas y se levantan con nuevos brillos.

 

‒Yo los escuché el otro día contando su historia. Al parecer no fueron siempre así.

 

‒¿Cómo así? ¿A qué te refieres?‒ pregunta la más joven de las hembras, mientras picotea frenéticamente la corteza del tronco donde se agazapa con sus pequeñas patas.

 

‒No tenían esa fe en su Dios invisible. Fueron independientes, rebeldes, desamorados y egoístas, principalmente el varón. Pero recibieron un regalo, un poder que los capacitó para cambiar, creo que le llaman gracia.

 

‒¡Cuidado! Se acercan de nuevo‒ Todos aletean y cambian de posición en las ramas .

 

‒Están cerrando la ventana‒ dice uno de los nuevos invitados mientras sacude todo su plumaje.

 

‒Creo que ya es hora de marcharnos también.

 

Mientras los carpinteros alzan el vuelo al lugar donde pernoctarán, las luces de la pequeña casa se encienden y dos figuras se entremezclan en una danza romántica, mientras se acurrucan en el sillón de su casa, alzando los ojos al cielo.

 

'Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito sobre toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. ' Colosenses 1:15-16 NVI

 

ORACIÓN:

Padre, somos tus hijos y debemos manifestarnos al mudo. La creación misma aguarda con impaciencia ese momento glorioso. Gracias por salvarnos, aún sin merecerlo, y por permitirnos ser parte de tu asombroso plan de amor para librarnos, junto a toda la creación, de la corrupción que nos destruiría. Hoy podemos cantarte a ti Dios invisible, porque te hemos visto por medio de tu hijo Jesús, el cual es el resplandor de tu gloria y la imagen misma de tu sustancia. Amén.

 

Ray & Lily

 

https://www.youtube.com/watch?v=CrT_z9lpCRo

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