Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán. Proverbios 22:6 NTV
El 18 de enero de 2026, Guatemala despertó sacudida por una
ola de violencia. Nuestro descanso dominical fue abruptamente interrumpido por
la noticia de ataques armados contra estaciones policiales en distintos puntos
del país. Según los reportes, estos hechos fueron perpetrados por estructuras
criminales con el propósito de intimidar y ejercer presión, buscando frenar
iniciativas que amenazaban con despojarlas de poder clandestino y de
privilegios que algunos privados de libertad aún conservaban. Privilegios que,
durante años, les han permitido extender su influencia, mantener sometida a la
nación bajo un imperio de terror y sostenerse mediante la extorsión, el tráfico
ilícito y toda clase de actos delictivos.
Uno de los principales responsables señalados en los
reportes es un individuo conocido como “El Lobo”, a quien se le atribuye
un extenso historial de actividades delictivas y vínculos con diversas
estructuras criminales, e incluso con esferas de poder que han contribuido a
desestabilizar la paz y el orden en nuestra nación. Su influencia es tan nociva
que, muchas veces sin que lo percibamos, se extiende a ámbitos que no son
evidentes a simple vista. A través de las pandillas, se les arrebata el futuro
y las oportunidades a niños y jóvenes, quienes son reclutados mediante falsas
promesas de poder y reconocimiento, apartándolos de una vida productiva y de la
dignidad que le pertenece a todo ser humano.
porque la luz hace todo visible. Por eso se dice: «Despiértate,
tú que duermes; levántate de los muertos, y Cristo te dará luz». Efesios 5:14
NTV
Aquella mañana de domingo, el sol brillaba de manera
espectacular sobre un cielo intensamente azul. El clima era agradable y los
paisajes de Guatemala lucían hermosos; sin embargo, todo ese esplendor se veía
empañado por noticias nefastas. Una profunda dicotomía espiritual comenzó a
agitarse en mi corazón: no lograba conciliar la majestuosa belleza de nuestra
nación con la cruda realidad social en la que vivimos. Ese día no solo despertó
mi cuerpo; también se abrieron mis ojos de conciencia. Comprendí que había algo
que, como ser humano y ciudadano, no estaba haciendo. Más aún, como creyente en
Jesús, reconocí que estaba fallando a los principios que Él estableció y que,
muchas veces, incluso me ufano en proclamar.
Al que ayuda al pobre no le faltará nada, en cambio, los
que cierran sus ojos ante la pobreza serán maldecidos. Proverbios 28:27 NTV
Mientras una parvada de pájaros carpinteros se arremolina y
gorjea en el patio trasero de nuestra casa —un espectáculo que siempre me
provoca regocijo y placer—, algo se retuerce en mis entrañas. Reconozco la
pasividad y la indiferencia que, muchas veces, acompañan mi manera de actuar;
la incongruencia en la que puede convertirse mi vida cuando reduzco el
cristianismo a un mero método de superación personal. Aunque el crecimiento
personal forma parte del proceso, ciertamente no es la meta. No se trata de un
método para cumplir mis propios sueños, sino de un camino para participar en un
sueño mayor.
Supónganse que ven a un hermano o una hermana que no
tiene qué comer ni con qué vestirse y uno de ustedes le dice: «Adiós, que
tengas un buen día; abrígate mucho y aliméntate bien», pero no le da ni
alimento ni ropa. ¿Para qué le sirve? Santiago 2:15-16 NTV
Son apenas unos metros los que nos separan de un par de
familias que luchan día a día por sobrevivir. Familias que han perdido a sus
varones progenitores y, en uno de los casos, también a su hijo mayor. Esta
realidad los convierte en blanco fácil: carne de cañón para las pandillas, el
perfil ideal para el reclutamiento en estructuras delictivas que ofrecen un
falso sentido de pertenencia e identidad a quienes carecen de ambos. Son niños
y niñas necesitados de adultos significativos que les hagan saber que existen y
que importan. Hijos de Dios que respondamos saliendo de nuestra comodidad e
involucrándonos de verdad, más allá de un regalo o una comida esporádica;
dejando los actos eventuales para comenzar a compartir con ellos algo mucho más
profundo: parte de nuestras vidas.
Si alguien tiene suficiente dinero para vivir bien y ve a
un hermano en necesidad pero no le muestra compasión, ¿cómo puede estar el amor
de Dios en esa persona? 1 Juan 3:17 NTV
Oswaldo es uno de los más pequeños. Su cabello lacio y su
tez morena reflejan rasgos característicos de muchos guatemaltecos; su voz
aguda y su personalidad extrovertida lo hacen fácilmente notorio. Ya tenía una
pequeña bicicleta usada, donada por alguien de buen corazón, pero estaba en muy
mal estado. Sin un padre que le enseñe el cuidado de los bienes, el destino de
aquel vehículo parecía ser la chatarra. Fue entonces cuando decidí involucrarme
y ayudarle a repararla. Mientras contaba esta historia a unos amigos, ellos me
comentaron que tenían otras dos bicicletas para donar. En ese momento comencé a
percibir —casi a sospechar— de Dios y de Sus planes: Él está profundamente
interesado en ellos; solo busca manos dispuestas que también lo estén.
No hay un amor más grande que el dar la vida por los
amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Juan 15:13-14 NTV
Mientras regresábamos a casa con los regalos destinados a
Susy y Gerson, un pensamiento comenzó a insistir en mi mente: ¿Y si te
involucras más? No solo entregando cosas, sino convirtiéndote en custodio
de esos bienes; enseñándoles a cuidarlos, acompañándolos en las reparaciones y
guiándolos a ahorrar para que, con el tiempo, ellos mismos puedan adquirir los
repuestos que necesiten.
Pensé en establecer un sistema de consecuencias: buenos
resultados académicos equilibrados con tiempos de recreación, y la renuncia
temporal a ellos cuando no se alcancen las metas. De esta manera aprenderían un
principio casi olvidado en nuestra cultura: la gratificación diferida, la
capacidad de postergar el placer inmediato en favor de un bien mayor. Así
comenzarían a desarrollar responsabilidad, dominio propio y el valor del
trabajo.
Mejor es ser paciente que poderoso; más vale tener
control propio que conquistar una ciudad. Proverbios 16:32 NTV
Luego de ser confrontado e incomodado, en un tiempo de
oración, percibí este pensamiento de Dios: Ese lobo fue un niño alguna vez;
y esos niños, si nadie interviene, podrían convertirse en lobos y chacales en
el futuro. ¿Estás dispuesto a renunciar a tus propios sueños por este sueño?
Me quedé sin aliento y con un frío recorriéndome el cuerpo.
No sé si tengo lo que se necesita para ir más lejos. Aún mientras escribo estas
líneas, ese estremecimiento persiste. Este despertar espiritual ha encendido un
fuego dentro de mí; la pregunta ahora es si seré capaz de avivarlo… o si, por
comodidad o temor, preferiré extinguirlo.
Sin embargo, no comiences sin calcular el costo. Pues,
¿quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para
ver si hay suficiente dinero para terminarlo? De no ser así, tal vez termines
solamente los cimientos antes de quedarte sin dinero, y entonces todos se
reirán de ti. 30Dirán: “¡Ahí está el que comenzó un edificio y no pudo
terminarlo!”. »¿O qué rey entraría en guerra con otro rey sin primero sentarse
con sus consejeros para evaluar si su ejército de diez mil puede vencer a los
veinte mil soldados que marchan contra él? Y, si no puede, enviará una
delegación para negociar las condiciones de paz mientras el enemigo todavía
esté lejos. Así que no puedes convertirte en mi discípulo sin dejar todo lo que
posees. Lucas 14:28-33 NTV
ORACIÓN:
Padre, Hace un tiempo hice esta oración que ahora considero peligrosa:
gracias por cuidar las necesidades de Tu pueblo. Reconozco que Tú me das
todo lo que necesito y que todo lo que tengo te pertenece. Por eso hoy te digo:
úsame, y usa también lo que me has confiado, para suplir las necesidades de
otros.
Cuando ser generoso resulte incómodo o costoso, ayúdame a
mantener un corazón dispuesto a entregar mi tiempo, mis recursos y mis
posesiones por amor a los demás. No sé si lo que hoy estoy viviendo es
respuesta a aquella oración, pero sí sé que anhelo alinearme a Tu corazón Jesús.
Amén.
Lily & Ray
https://www.youtube.com/watch?v=dKZhiwlnstw&list=RDdKZhiwlnstw&start_radio=1

No hay comentarios:
Publicar un comentario