Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, siendo mucho mejor que los ángeles, por cuanto ha heredado un nombre más excelente que ellos. Hebreos 1:3-4 LBLA
A 125 kilómetros por
hora se movía el vehículo que nos transportaba en la Ruta Provincial número 15.
Al fondo se veían los andes nevados y estábamos flanqueados, a la derecha por
un lago y a la izquierda las planicies dónde podía verse a los guanacos y
algunos cadáveres de estos, los cuales habían colapsado en una carrera que los
hizo estrellarse contra la alambrada. 80 kilómetros nos separaban del parque
nacional. Era ya nuestra segunda oportunidad de visitar al más famoso de los
glaciares, llamado Perito Moreno; también conocido como glaciar Bismarck o
glaciar Francisco Gormaz.
En esta ocasión nos decidimos
aventurarnos por la pasarela más baja, Ya habíamos bordeado el Brazo Rico del
lago Argentino y transitado por el bosque de lengas, ciruelillos, calafates y
alerces que embellecen el camino, a lo largo de treinta kilómetros desde la
entrada del área protegida hasta el sector de pasarelas. El día estaba soleado
y nuestra indumentaria se volvió exagerada debido al calor que emanaba el astro
rey. Caminamos sobre las gigantescas rocas de la costa y nos hicimos la
obligatoria fotografía para el recuerdo.
Y allí estaba, imponente, majestuoso, con 5 kilómetros de
frente, una largura de 50 kilómetros, lo que da una superficie total de 250 km².
El glaciar es mayor en su extensión que Buenos Aires, la capital federal de la
república. Estar frente a los 70 metros
por encima del nivel del Lago Argentino y una profundidad real de 170 metros,
es una experiencia inolvidable.
Sin embargo, el Señor es el único Dios verdadero. ¡Él es
el Dios viviente y el Rey eterno! Toda la tierra tiembla ante su enojo; las
naciones no pueden hacerle frente a su ira. Jeremías 10:10 NTV
Pensar que esta enorme masa de hielo tiene un movimiento
oscilante, es aún más increíble, desplazándose a razón de 2 metros por día, alrededor
de 700 m por año, el glaciar Perito Moreno no para de moverse. Caminando a un
ritmo vertiginoso, logramos hacer el recorrido de ese tramo en poco menos de 2
horas. Llegamos a los grupos de personas que se agolpaban en los balcones
principales, donde absortos, podíamos contemplar la majestuosidad de la
considerada 8ª maravilla del mundo.
Ellos conocen la verdad acerca de Dios, porque él se la
ha hecho evidente. Pues, desde la creación del mundo, todos han visto los
cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a
simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza
divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios. Romanos
1:19-20 NTV
Cada cierto tiempo, se escuchaba algo quebrarse, como si una
increíble mole viva bramara. Esto llamó particularmente mi atención, pues al parecer,
todos esperaban avistar un desprendimiento que deja los residuales témpanos
flotantes, quienes toman protagonismo a partir de ese momento. Esto me hizo
pensar acerca de nuestra manera de perder el foco tan fácilmente ante circunstancias
en la vida. Estamos delante de el universo y su creador majestuoso, pero somos distraídos
de las cosas esenciales, por otras que, aunque causan ruido y espectáculo, nos
hacen quitar la mirada de lo realmente majestuoso y eterno.
Aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera
algo a lo cual aferrarse. En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó
la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano. Filipenses 2:6-7
NTV
La época navideña es un buen ejemplo de esta manera de
proceder que tenemos. Celebramos (si es que lo hacemos) a un gran Dios vivo y
la inmensa muestra de amor que tuvo para la humanidad, despojándose de todo
para salvar a un mundo sin esperanza. Cuando lo pensamos detenidamente
realmente causa asombro, pero toda la parafernalia alrededor de la celebración principal
comienza a llamar nuestra atención y nos hace quitar los ojos del motivo
importante.
De repente, apareció entre ellos un ángel del Señor, y el
resplandor de la gloria del Señor los rodeó. Los pastores estaban aterrados, pero
el ángel los tranquilizó. «No tengan miedo —dijo—. Les traigo buenas noticias
que darán gran alegría a toda la gente. ¡El Salvador —sí, el Mesías, el Señor—
ha nacido hoy en Belén, ¡la ciudad de David! Lucas 2:9-11 NTV
Pero ¿Quién necesita un salvador? si tiene casa, trabajo,
regalos, cena especial, familia, amigos, ropas nuevas, adornos, música, etc. El estruendo de las compras, publicidad y todo
lo que gira alrededor de estas fiestas, es parecido al de los desprendimientos
del glaciar y nos hace desviar la mirada de aquello imponente que tenemos
frente a nosotros.
De pronto, se unió a ese ángel una inmensa multitud —los
ejércitos celestiales— que alababan a Dios y decían: «Gloria a Dios en el cielo
más alto y paz en la tierra para aquellos en quienes Dios se complace» Lucas 2:13-14
NTV
El anuncio del cielo, aquella noche, debió ser algo extraordinario,
pero solo lo avistaron aquellos que estaban en la quietud del campo bajo un
cielo estrellado. El resto se agolpaba por las calles de Belén asegurando un
lugar para pernoctar y de tener el suministro necesario, también el estrés que
significaba el regresar sus pueblos para el subsecuente censo ordenado por imperio
que tenía dominada la nación. Todo aquello los hizo perderse del acontecimiento
más importante de la humanidad, el cual partió la historia en dos, el
nacimiento del Cristo.
Cuando los ángeles regresaron al cielo, los pastores se
dijeron unos a otros: «¡Vayamos a Belén! Veamos esto que ha sucedido y que el
Señor nos anunció». Fueron de prisa a la aldea y encontraron a María y a José.
Y allí estaba el niño, acostado en el pesebre. Lucas 2:15-16 NTV
ORACIÓN:
Señor Jesús, eres maravilloso y lo que hiciste por nosotros increíble.
Ayúdame a tener la mirada puesta en ti, tu eres el centro de la historia y hay
tantas cosas que compiten para tener mi atención, la cual solo mereces tú.
Quiero mantener el asombro ante tu majestad y darte la preeminencia en mi vida,
no solo en esta época sino siempre, para compartir con el mundo, como lo
hicieron aquellos pastores, la buena noticia de que nos nació un salvador, El
Rey del universo. Amén.
Ray & Lily
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